Problemas de salud

Los problemas físicos de salud como consecuencia de la minería se dan en diversas formas: caída del cabello, enfermedades de la piel, convulsiones, problemas respiratorios, ritmo cardíaco alterado, cáncer, cantidades aumentadas de arsénico y plomo en la sangre,… Las enfermedades pulmonares a consecuencia de la minería son las más comunes. Un minero tiene, en promedio, una menor esperanza de vida.

Una de las consecuencias más graves de la minería son los problemas de salud para la población local. Se pueden dividir los problemas de salud en problemas físicos y mentales.

Las largas jornadas de trabajo en las minas alteran el equilibrio vital de los trabajadores. Normalmente los mineros llegan de otras regiones para trabajar en la mina, por lo que no ven a sus familias casi nunca. Esto lleva a depresiones, un estado de ánimo alterado, lo que indirectamente lleva a un aumento del uso de drogas, el alcohol y la prostitución.

A continuación, se muestra un resumen de los diferentes metales pesados ​​y productos químicos a los que están expuestos los mineros y que tienen un impacto negativo en la salud. En primer lugar, son los mineros los que entran en contacto con los metales pesados, pero a largo plazo también pueden contaminarse los residentes locales, entre ellos, los familiares de los mineros.

Cianuro, una sustancia química que se utiliza en la minería a cielo abierto, es una de las sustancias más venenosas que existen. Pocos gramos son suficientes para matar a una persona adulta. El cianuro es absorbido en el cuerpo a través de la boca-estómago, a través de la piel y por inhalación. Los mineros toman el cianuro a través de estos tres canales. Una persona que ha inhalado pequeñas cantidades de cianuro durante  años, tiene dificultades para respirar, sufre dolor en el pecho, vómitos, alteraciones en la sangre, dolor de  cabeza y la glándula tiroides se agranda.

El contacto con la piel puede causar úlceras. Una alta exposición durante un largo período puede dañar el cerebro y el corazón e incluso causar coma o la muerte. El ‘Mineral Policy Centre’ afirma que el cianuro se descompone rápidamente en formas menos tóxicas, de modo que los efectos para los residentes en las comunidades es mínima. Según Obiri (entre otras organizaciónes) y el informe de ‘Rights action’, esto es falso. La degradación de cianuro se produce muy lentamente.

Mercurio, otra sustancia química utilizada en la minería a cielo abierto, puede producir intoxicación. El mercurio se absorbe en el cuerpo a través del aparato respiratorio.

El mercurio causa trastornos neurológicos y trastornos de comportamiento, en forma de trastorno del habla, problemas de concentración, etc.. El hígado y la glándula tiroides también puede verse afectada y puede causar malformaciones en los fetos.

Lo que ocurrió en la comunidad de Choropampa, en Perú, muestra cómo el descuido de la empresa minera canadiense ‘Manhattan Minerals’ puede conllevar terribles consecuencias. Unos niños jugando entraron en contacto con un barril perdido que contenía mercurio líquido. Los niños pensaron que era plata líquida y en su estado de alegría, entraron en contacto directo con el mercurio hasta el punto de conservar el mercurio en botellas debajo de sus almohadas. El resultado fue que poco a poco fueron enfermando y sufrieron una parálisis y finalmente la muerte, como resultado de la intoxicación por mercurio.

Arsénico, un metal pesado que se encuentra en la minería de oro, es un contaminante del propio mineral y se libera durante la fusión del oro. Las minas de metal son responsables del 96% de las emisiones de arsénico en el mundo.

Elevadas concentraciones de arsénico puede causar cáncer de piel y tumores.

Si la piel entra en contacto con el arsénico, aparecen manchas brillantes y oscuras. Estas manchas pueden convertirse en cáncer. En Santa Rosa De Copán, en Honduras, midieron valores elevados de arsénico en la sangre de personas que vivían cerca de la mina. Las cifras superaron de 5 a 10 veces las cantidades permitidas según el Índice de la Salud Humana.

Además, el cobre puede dañar el hígado, el sistema nervioso y causar cáncer. Puede causar alergias en la piel y una reducción de la fertilidad en hombres y mujeres. La cirrosis (endurecimiento de los órganos) es también el resultado de la intoxicación por cobre.

La exposición a aluminio en altas concentraciones puede causar problemas de salud. Este entra en el cuerpo por inhalación y contacto con la piel. El sistema nervioso central puede verse afectado y puede también llevar a la demencia, pérdida de memoria, apatía y temblores.

Además, el plomo es un metal pesado común en la minería de oro. El plomo puede entrar en las aguas subterráneas, el agua potable y en el cuerpo a través de la boca. Un aumento de la concentración de plomo en el cuerpo humano puede causar calambres abdominales y convulsiones resultando en la muerte. Esto es lo que ocurrió en el pueblo cerca de la mina de oro de Anca, en Nigeria. Más de 400 niños murieron en 2010 en unos pocos meses a causa de envenenamiento por plomo.

Una alta exposición al hierro durante un largo período, a través de polvo o de gases puede ocasionar siderosis, una enfermedad pulmonar.

Al final, otro metal pesado que se encuentra en las minas de oro, es el manganeso. Puede encontrarse en la tierra en estado sólido, en el agua en pequeñas partículas o en el polvo del aire. Una gran dosis de manganeso puede causar problemas respiratorios y dañar el cerebro. Los síntomas son las alucinaciones y la pérdida de memoria. La exposición al manganeso puede causar la enfermedad de Parkinson, la bronquitis y la embolia pulmonar. Una exposición prolongada puede llevar a un síndrome con los siguientes síntomas: esquizofrenia, depresión, debilidad muscular, dolores de cabeza e insomnio.

El problema que se da a menudo, es poder determinar la relación directa de estos problemas de salud y la presencia de la mina. Muchas veces,  no se dispone de laboratorios internacionalmente reconocidos, no se tiene acceso a los datos de los laboratorios profesionales o estos datos están distorsionados según los intereses del gobierno y de las empresas mineras. En San Miguel Ixtahuacán, en Guatemala, los médicos fueron sobornados para que, en el caso de que aparecieran estos síntomas en sus pacientes, realizaran un diagnóstico falso de modo que no pudiera establecerse una conexión con la explotación minera.