Deforestación

La deforestación y excavación masiva que se necesita para la minería a cielo abierto provoca la pérdida de tierra agrícola convirtiéndose en una cicatriz en medio del paisaje.

Como resultado de la deforestación se produce la erosión. La biodiversidad en los sitios de los yacimientos a menudo desaparece por completo, por lo que la biodiversidad en las zonas circundantes parece ser incompatible con la minería. Después del cierre de una mina, se tiene la responsabilidad de proporcionar una solución para limpiar los residuos y rehabilitar la zona. En cambio, nos encontramos con que son muchas las regiones aterrorizadas por el enorme cráter que dejó la minería con residuos tóxicos como recuerdo. La reforestación es a menudo la única medida tomada por las empresas mineras para recuperar el medio ambiente. Sin embargo, ésta medida aislada no es una buena solución, ya que  una vez que las raíces han penetrado lo suficiente en el suelo ácido, se mueren, dejando una superficie seca e inerte.

En Guyana, según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, siglas en inglés) prácticamente se triplicó la deforestación en el período 2000-2008. A nivel mundial, cada año, unas 3.400 toneladas de mercurio se liberan al medio ambiente como consecuencia de la minería de oro. Esto pone en peligro los ecosistemas y la salud de los seres humanos y animales. En Guyana existe el riesgo de que los manglares únicos y “dry evergreen”, vayan a extinguirse, tal como ya ha ocurrido con gran parte de los bosques tropicales de Guyana. Debido a que gran parte de las actuales operaciones artesanales de extracción de oro son ilegales es difícil establecer un sistema de monitoreo que pueda limitar la deforestación.

La erosión, tal como la deforestación, provoca una contaminación del suelo y unas grandes áreas desnudas donde el bosque es difícil de recuperar. Lleva mucho tiempo el que estos ecosistemas se recuperen y se libren de la contaminación.