DSC_7134-730x300

Contaminación y drenaje ácido

El oro se extrae en minas artesanales y en minas a cielo abierto. Ambos tipos de minería utilizan esencialmente métodos que requieren grandes cantidades de mercurio y cianuro. Sobre todo la minería a cielo abierto realiza explotaciones a gran escala y se vuelve cada vez más rentable.

Algunos aspectos de la minería artesanal y de la minería a cielo abierto son comunes. Ambos tipos de extracción contaminan los ecosistemas circundantes con  metales pesados y químicos. Con las nuevas tecnologías y el alto precio del oro, las extracciones a cielo abierto son cada vez más rentables y los yacimientos que antes eran imposibles de explotar ahora se vuelven atractivos para los inversores.

Una extracción a cielo abierto implica la utilización de mercurio y cianuro y la liberación al aire libre de muchos metales pesados. El oro se separa de la roca rociando la tierra con una solución de cianuro. El mercurio también se usa para separar el oro de la roca. Ambos métodos hacen que los metales pesados como el plomo y el arsénico se liberen y lleguen a las aguas subterráneas y el suelo, cuando no son tapados o simplemente vertidos. El efecto negativo más conocido es el drenaje ácido.  El drenaje ácido es el proceso por el que los metales pesados que se encuentran en la litosfera de la superficie terrestre son expuestos a la atmósfera, donde no les corresponde estar de forma natural. El amontonamiento de los minerales que contienen metales pesados, combinado con la exposición de los mismos al oxígeno de la atmósfera y al agua de lluvia, crea unas circunstancias ideales para el drenaje ácido. Una vez que este proceso ha empezado, es muy difícil pararlo y puede continuar durante siglos. Se reconoce por el color marrón rojizo que adquiere al agua y pone en peligro a la flora y la fauna local. La contaminación tiene como resultado una degradación de la calidad de vida de todos los organismos.

Las fugas muy frecuentes pueden destruir en poco tiempo la vida entera de un río. Por una mala gestión de las soluciones de metales pesados y de las aguas residuales llenas de productos químicos, estas sustancias dañinas llegan a la atmósfera lo que empeora la calidad del aire. Además, las actividades mineras como la detonación de explosivos hacen que el aire se llene de polvo. La actividad continua de los camiones y máquinas grandes provoca también muchos escapes de gases. Los gases generados al fundir el oro en el lugar mismo de la extracción afectan la calidad del aire y causan lluvia ácida.

Las sustancias liberadas por las fugas de minerales y metales pesados pueden quedarse en el suelo durante siglos. Ya ha ocurrido varias veces que los estanques de residuos químicos han fallado bajo la presión de las aguas, añadidas para extraer estos metales y minerales, con graves consecuencias para el medio ambiente. Eso sólo puede ser evitado cuando la superficie arrasada por la minería se cubre por completo, lo que muchas veces sólo ocurre en la teoría. Una vez empezada la explotación las consecuencias son irreversibles. Por ejemplo, en Inglaterra hay mercurio en el suelo como consecuencia de las minas explotadas por los romanos. Son los propios ingenieros de la empresa minera los que hacen los cálculos para asegurar la solidez de los diques que retienen las aguas contaminadas. Conforme las aguas residuales el dique se va elevando sin garantizar la solidez y la estabilidad del mismo.

Muchos de los diques que están a punto de reventar se sitúan en áreas con riesgo de terremotos.

En 2009, protestamos contra el plan internacional sobre la mina San Martin en Honduras, cuando se dio a conocer el nivel de contaminación de cianuro, arsénico y otros metales pesados en el suelo. También había drenaje ácido. La contaminación no sólo es ambiental, sino que también afecta a la salud de las poblaciones locales que tienen unas dosis elevadas de mercurio, arsénico y plomo en el cuerpo. Eso provoca, entre otros, problemas respiratorios, en la piel y digestivos. El acceso al agua potable es difícil en las zonas afectadas por la minería porque las minas utilizan 200 veces más agua de lo permitido. Muchas poblaciones locales tienen que comprar agua potable que se les hace llegar  en camiones.