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Agua

El agua es un elemento muy importante dentro de las actividades mineras. En la mina Marlin, ubicada en los pueblos de San Miguel Ixtahuacán (Guatemala), se utiliza, en el lapso de una hora, la misma cantidad de agua que la que usa una familia campesina guatemalteca en 22 años.

El agua es utilizada para el lavado de los minerales y el enfriamiento de maquinaria pesada. Las consecuencias para la agricultura y el agua potable se pueden dividir en: contaminación del agua superficial y subterránea, escasez, salinización y deshidratación.

Una mina de oro utiliza una cantidad de agua que puede alcanzar hasta 10.000 litros por cada gramo de oro puro extraído. La minería de oro es, por lo tanto, la que más agua consume. En zonas donde ya existe escasez de agua la minería provoca una reducción del nivel freático, con una consecuente salinización y escasez del recurso hídrico para la zona. La escasez de agua es una consecuencia común de la minería, limitando a la población el acceso a este vital elemento. La escasez se produce porque la recarga del acuífero disminuye, lo que perjudica principalmente al crecimiento de los cultivos. La salinización del suelo se debe a que el suministro de sal es mayor al que se drena. Donde alguna vez hubo suficiente agua para diluir la sal,  ahora hay una falta de agua en los campos agrícolas y ganaderos, con consecuencias desastrosas para la producción agrícola.

El agua del que dependen las comunidades locales se encuentra afectada y eso repercute en la salud de la población. Las aguas subterráneas en las zonas agrícolas se ven afectadas de contaminantes en las cosechas de los agricultores. Los pobladores de zonas rurales (en su mayoría dependientes de la agricultura) pueden en menor medida sobrevivir con sus propios medios de subsistencia. Además, muchas comunidades rurales utilizan el agua subterránea para cocinar, beber, lavar y bañarse. Estudios demuestran que aguas subterráneas contaminantes pueden derivar en problemas de salud como cáncer, trastornos de piel y defectos de nacimiento. Estos problemas de salud están claramente relacionados con la minería. La degradación de los recursos naturales afecta a los habitantes más vulnerables de las comunidades vecinas. También con otros métodos de extracción, todavía existe la presencia de productos químicos y metales pesados en el agua subterránea en un radio de varios kilómetros.

Son numerosas las historias de represas y diques que retienen las aguas residuales provenientes de la mina para evitar su libre circulación. Estos reportes no sólo provienen de las regiones en desarrollo. En el año 2000, se filtró de la mina de oro de Baia Mare en Rumania más de 100.000 toneladas de aguas residuales que contenían cianuro y metales pesados en el río Tisza. Este río era en ese entonces el suministro de agua potable de 2,5 millones de personas,  además se dio fin al 80% de la vida presente en el río. La nube de cianuro alcanzó alrededor de 1.500 km de distancia.