Condiciones de trabajo

En general, se puede establecer que las condiciones de trabajo son muy malas y precarias. Los empleados deben trabajar durante largas jornadas y, en algunos casos, se ven obligados a tomar muchos turnos consecutivos.

En cuanto a lo económico,  desgraciadamente el arduo trabajo no es recompensado de manera justa y en muchos casos solo disponen de contratos diarios. La esperanza de vida de los mineros es a menudo muy inferior a la del promedio de la población. Trabajando bajo temperaturas extremadamente altas, con déficit de oxígeno y con presión atmosférica alta debido a la profundidad, muchos empleados desarrollan problemas respiratorios, lo que deriva a largo plazo en bronquitis, tuberculosis y silicosis.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 1% de la población activa mundial trabaja en la minería. Este sector es el responsable del 5% de las muertes relacionadas al trabajo. Los empleadores no suelen tomar todas las medidas de seguridad adecuadas, no informan a sus empleados sobre los riesgos que el trabajo conlleva, y tampoco ponen énfasis en el descanso. A menudo los trabajadores no tienen conocimiento de con qué productos químicos están trabajando y los riesgos que estos presentan para su salud y su entorno. Además, muchas veces no llevan ropa de protección, entrando en contacto directo con sustancias peligrosas que causan  daños físicos.

Un problema adicional es el alto riesgo de accidentes. Tanto en minas subterráneas, artesanales como a cielo abierto. En las primeras, la oportunidad de rescate es menor y el colapso hace que la situación sea peligrosa: piedras que se desmoronan y caen, el colapso de túneles, los incendios y la fatiga por calor son algunos ejemplos de los peligros diarios que deben enfrentar los mineros. Se estima que más de 15.000 personas han perdido  la vida. En Sudáfrica, cada tonelada de oro se ha cobrado la vida de un minero y ha causado lesiones graves a doce personas. Accidentes adicionales son causados por el uso de productos químicos y el desprendimiento de metales pesados.

Lee  más sobre esto en la sección de problemas de salud.

Además, el trabajo infantil es un fenómeno común en las minas. Los niños son llevados al proceso de producción, porque perciben menos dinero y no pueden hablar por sí mismos. En noviembre de 2010, Médicos Sin Fronteras (MSF) elaboró una queja sobre los abusos en una mina en Anka, en el norte de Nigeria. En pocos meses murieron en un pueblo más de 400 niños debido a la intoxicación con plomo. En el proceso de corte y molienda de los minerales, los metales pesados quedan en la superficie, en este caso el plomo se encuentra disponible en el aire y termina en las fuentes de abastecimiento de agua. Al comienzo, los niños se quejaron de dolor abdominal, convulsiones y finalmente murieron.

En la minería artesanal y a pequeña escala, se suele utilizar mercurio para obtener el metal a extraer. El 20% de la producción mundial de oro proviene de la minería artesanal y a pequeña escala. En Surinam, el mineral de oro entra en contacto con mercurio en bateas de madera, y así se desprende el oro del resto del conglomerado. La mezcla se calienta hasta que quede el oro en los lavaderos. El vapor de mercurio que se libera daña al sistema nervioso central, lo que puede traducirse en una parálisis.

Muchos mineros encuentran problemas cuando pretenden conformar sindicatos, a veces está simplemente prohibido, otras los dirigentes sindicales son hostigados o despedidos. Por lo tanto, no pueden defender sus propios derechos ni su situación laboral. Casi todos los gobiernos apoyan la salud y la seguridad en la industria minera, sin embargo las leyes están mal implementadas. La OIT Organización Internacional del Trabajo, en la Convención sobre Seguridad y Salud en las Minas en 1995, obligó a los gobiernos a vigilar que los empleadores mineros minimizaran los riesgos de salud y seguridad, y que lo hicieran saber públicamente. Los mineros también tienen el derecho a formar sindicatos. En caso de que la mina no cumpla con estos requisitos, debe ser cerrada y clausurada. Hasta ahora, sólo una veintena de países han firmado el acuerdo. Entre los países mineros que no lo han hecho tenemos a Australia, Brasil, Canadá, China, Indonesia y Rusia, entre otros.