El sector de las joyas

Algo más de la mitad de la demanda mundial de oro proviene del sector joyero. China e India se abastecen de más de la mitad de esta. El porcentaje crece aún más durante las temporadas de fiestas tradicionales en Asia.

Podemos pensar que las joyas no son más que productos de lujo, orientados hacia la consecución de un  estatus social y una imagen, sin ninguna función útil. Si comparamos esta idea del uso ornamental del oro con su alto precio.  ¿Compensa?

Aunque no atiende a ninguna de las necesidades básicas, la explotación de oro actualmente destruye el acceso a necesidades básicas como el agua potable (agua limpia), el derecho a la vivienda, el derecho a la libertad de expresión, y otros.

Un anillo de oro mediano produce de 20 a 60 toneladas de residuos. El consumo de agua contado por gramo de oro puro puede suponer hasta de 10.000 litros.

Hay cifras que demuestran que ya un 40% del oro que los orfebres labran proviene de reciclaje. En muchos lugares se ofrece la posibilidad de cambiar viejas joyas al precio del oro actual. Por el momento, se reciben unos 30 euros por un gramo de oro. Este oro vuelve a ponerse en circulación. Sin embargo, para la mayoría de los pequeños orfebres es difícil fabricar un anillo de oro nuevo exactamente con oro que tú entregas. En la mayoría de los casos, el orfebre recurre a sus propias reservas de oro compradas y no vuelve a fundir él mismo el oro que los clientes le entregan.

En esta campaña, nos gustaría ceder la palabra al sector de las joyas para escuchar su visión de un uso más duradero de los metales preciosos. Además, estudios de mercado en Flandes y Holanda comprueban que el 60% de los encuestados está dispuesto a comprar oro con garantía ecológica y social. Los grupos mayoritarios son los jóvenes y las personas de formación superior. Un grupo pequeño estaría dispuesto a pagar más por el “oro limpio”. Según la hipótesis de Earthwork, el oro con garantía social y ecológico no tiene porqué ser más caro ya que los gastos suplementarios podrían ser cobrados a las empresas de explotación y a los comerciantes, y no al consumidor final.

Por lo tanto, es una pista que hay que elaborar en conjunto, siempre teniendo bien en cuenta el peligro de la creación de un mercado selecto. Como consumidor en mayor escala, el sector de joyas puede jugar un papel importante en el enfoque de la problemática minera. Si optaran de manera más colectiva por defender las alternativas justificadas y ya no aceptar el oro nuevamente explotado como producto, podríamos presionar juntos la industria minera. La gran ventaja para el sector de joyas es que con alternativas duraderas, éste puede lograr beneficios de imagen. Entre otros en Holanda y Gran Bretaña ya se ha llevado al mercado ‘el oro verde’, lo que implica que la mina de oro está sumisa a reglas sociales y ecológicas.