El etiquetamiento/ la certificación

En el mundo se nota un interés creciente en torno a la comercialización de alternativas sostenibles. Estas deben ser certificados de manera que el producto cumple con ciertas normas. No sólo desde una perspectiva convencional sino también no convencional.

Sin embargo no existe una norma general a la que tienen que corresponder los metales preciosos verdes. Diferentes partidos en el mundo establecen sus propias normas y reglas de certificación. Los temas que siguen surgiendo son: el respeto por los derechos humanos, convocar consultas populares e informar a la población local, condiciones seguras de trabajo, asegurar a los habitantes que no tengan que abandonar su propiedad, prohibir el vertimiento de desechos en los océanos, lagos, ríos, el suelo, el afán para asegurar que los obreros reciban un precio justo por el metal extraído de las minas, mejorar las condiciones de vida de la población local, la protección de áreas ecológicamente sensibles, una regulación sobre el uso de químicos,… Algunas iniciativas son más progresistas que otras.

Podemos clasificar estas iniciativas en el sector convencional y no convencional.

El sector convencional:
En 1999, en preparación para la cumbre internacional sobre el desarrollo sostenible, celebrada en Johannesburgo (en 2002), se unieron nueve empresas de minería y siderurgia en una sola plataforma: el CIMM (Consejo Internacional de Minería y Metales). El CIMM tenía como objetivo establecer estándares para el desarrollo sostenible y elaborar “mejores prácticas” para el medio ambiente y la población local.
Otra iniciativa en este sector fue el RJC (Responsible Jewellery Council – el Consejo de Joyería Responable). En su desarrollo de estándares el RJC defiende más aspectos de la minería que el CIMM, como los derechos humanos, los derechos laborales, la lucha contra la corrupción… La IRMA (Initiative for Responsible Mining Assurance – Iniciativa para la Asegurancia Responsable de Minería) – que fue establecida en 2006 – iría más allá y buscaría un sistema de control transparante y autonómo, apoyado por voluntarios, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, organizaciones de derechos humanos,…

El sector no convencional:
Estas iniciativas se pueden dividir en dos, de un lado  hay los que abogan por un comercio justo, proponiéndo un sueldo adecuado a los obreros, respetando los derechos sociales y apoyando el desarrollo sostenible de las regiones.
Al otro lado existen unas las iniciativas ecológicas para proteger el medio ambiente, como limitar el uso de agua,  no destrozar la tierra ni bosques y no usar productos químicos.

Una extracción de metales a la vez ecologista y justa también es posible, incluso es aconsejable. Así el proyecto Oro Verde en la región del Chocó en la frontera con Colombia, Panamá y Ecuador toma en cuenta los ambos factores. Oro Verde es una cooperativa de productores artesanales afro-colombianos de oro y platino certificado. Brotó de sublevaciones de los locales, en colaboración con socios extranjeros, que vieron bajar sus ingresos y las condiciones locales de trabajo, contra las empresas mineras que se establecieron en esta región con una biodiversidad rica. Durante la extracción no se utilizan productos químicos, sólo el método tradicional milenario. ‘Joyería Cred’ de Greg Valerio compra regularmente una parte de la producción donde las joyas están controlado por Oro Verde. Esta joyería en el Reino Unido constituye hasta hoy en día el ejemplo más conocido y cada vez más siguen sus pasos. Así se puede comprar oro justo y ecológico en “Flamengo”. También con respecto a una certificación propia existen ya algunas iniciativas. Green Assay ha desarrollado un sistema en el cual se identificó la joya con un código específico. Este código se puede introducir a través de Internet. Muestra en qué medida los derechos humanos, las normas ambientalistas y los derechos sociales han sido respectados al extraer el metal para la joya.

La principal iniciativa es la del estándar FT-FM de ARM-FLO (Asociación para la Minería Responsable – Organización del Etiquetamiento del Comercio justo). Ambas plataformas collaboraron y desarrollaron el FT-FM, que propone una serie de medidas sobre cuatro aspectos: ambiental, social, laboral y economía. De esta manera, una joya puede ser certificada. En 2011 las primeras joyas certificadas ARM-FLO circularon en el Reino Unido. La organización holandesa Solidaridad las introdujo en el mercado holandés en 2012. Sin embargo, sigue siendo notable la posición frente al uso de mercurio y cianuro. Se desaconseja el uso de dichas materias y se estimula el uso alternativo por medio de una recompensa financiera. Oro Verde es el ejemplo por excelencia. No obstante, no son capaces prohibir el uso de estos químicos por completa ya que quieren atraer sobre todo pequeñas empresas mineras artesanales.
Gracias a un cambio de la minería de pequeña superficie, pretenden mejorar las condiciones en las que vive la población local. Por consiguiente no se interesan por proyectos mineros a gran escala. Estas iniciativas sin embargo tienen que crecer aún mucho. No hay sistemas de control internacionalmente reconocidos que son aceptados por todos los partidos. Todavía no existe un sistema completamente fiable que reduce a un mínimo el peligro de greenwashing y window dressing.

Intentamos de crear una visión general de las condiciones mínimas que tienen que estar incluidas en estas medidas. En primer lugar: las condiciones éticas y sociales, condiciones de trabajo según la OIT, el precio justo para los locales y garantías que las ganancias de la minería serán investidas en el bienestar de la población. En segundo lugar, las condiciones ecológicas: el no uso de productos químicos y la reparación obligatoria y limpieza del sitio y de sus alrededores después.  En tercer lugar, la consulta obligatoria de la población local, que tiene derecho de un veto sobre la conveniencia o no de permitir una minería en su hábitat. En cuarto lugar, la instalación de ciertas zonas prohibidas donde la minería no está permitida por ciertas razones, ni siquiera una minería responsable a fin de no afectar a la sensibilidad de la región. Y quinto: Tener una máxima trazabilidad del sistema y controles externos independientes de la certificación.
Pues, el mundo sigue siendo un reto. Esto, sin duda, continuará…