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¿Qué?

Por su escasez, brillo y solidez el oro siempre ha sido un símbolo de lujo y de nivel social. No hay ningún metal que apele más a la imaginación que este metal precioso, presente en toda la historia de la humanidad.

Los egipcios consideraban el oro como ‘el cabello de los dioses’, solo los reyes podían acercarse a los utensilios de oro y los romanos consiguieron obtener el oro de todo su imperio haciendo trabajar a sus esclavos y prisioneros de guerra en las minas.

Los incas forjaban el oro para hacer utensilios que eran usados con fines ceremoniales. El oro era el sagrado símbolo masculino del sol. Para los incas el oro era de valor cultural, no económico. Por lo tanto, no fue su economía sino su identidad cultural la que se dañó cuando los españoles en la Conquista de América robaron sus templos llenos de objetos de oro.

Desde que el oro ha obtenido un valor de cambio económico su significado cultural es secundario. Ya desde hace siglos el oro es la causa de guerras, migraciones masivas y el florecimiento y derrumbamiento de civilizaciones.

Ahora que el oro sirve de producto de inversión, junto con su relativa escasez, la agitación geopolítica y la situación económica actual hacen que en los últimos diez años su precio se haya multiplicado por siete. A corto plazo, este ‘boom’ del precio de oro supone grandes beneficios para las multinacionales mineras. A largo plazo, causa grandes impactos negativos a las poblaciones cercanas a los lugares de extracción y los ecosistemas. La evolución de los diez años anteriores muestra que la población latinoamericana no sólo ha tenido que temer los saqueos del colonizador durante la Conquista: La rapidez con la que las multinacionales occidentales se establecen en el Sur – sin tener que preocuparse por la violación de los derechos humanos y el medio ambiente – se considera con razón una recolonización o ‘second gold rush’.

Con un único fin: ser el primero y el más rápido en apropiarse de los recursos naturales. Las autoridades reparten muchas concesiones entre las grandes empresas  mineras pretendiendo atraer los inversores extranjeros que son capaces de reconstruir el país. Pero lo que sucede  realmente es que estas multinacionales regresan a sus países de origen con todos los beneficios y dejan el país explotado con el medio ambiente dañado y poblaciones desplazadas.

Año 2004 en Honduras , el 31% del territorio del país ya estaba repartido en concesiones mineras. Después del paso del huracán Mitch en 1998 las autoridades quisieron atraer inversores extranjeros para reconstruir el país. Para ello, se repartieron nuevas licencias y concesiones y los derechos de exportación fueron reducidos en gran medida. La oposición lleva años luchando por una nueva ley que restrinja estas prácticas.

La comisión NNUU de Brundtland en 1987 determinó que “un desarrollo sostenible es un desarrollo que corresponde a las necesidades primarias del presente, sin arriesgar las posilibidades de las generaciones futuras de cubrir sus propias necesidades”. Extracción de materias primas versus materias primas renovables no es una fuenta inagotable. El oro es un producto de lujo que no corresponde a ninguna necesidad primaria. Sin embargo, su explotación impide el acceso a necesidades como al agua potable, la vivienda, el derecho a la libertad de expresión y el derecho a un medio ambiente sano. La responsabilidad no sólo recae sobre los que explotan el oro, está ligada también al culto milenario de la humanidad por el oro. En otros términos: nuestro deseo innecesario de consumir. Por lo tanto, es precisamente el poder del consumidor el que puede producir el cambio.

El foco de la campaña es la problemática de la explotación de metales en general y del oro en particular. Siendo los consumidores, industrias e instituciones financieras somos los responsables de la demanda de oro que surge en el Sur. Nuestros objetivos son los siguientes:

  • Concienciar la población del impacto social y económico que acompaña a la explotación del oro.
  • Estimular a asumir responsabilidades en los sectores no gubernamentales, joyero, industrial y monetario.  Trabajar unidos entre los actores para llevar al mercado nuevas alternativas y fomentar así el comercio sostenible y la solidaridad internacional.